Nuesto medio de comunicación Primera Línea Prensa, mantuvo una entrevista con Gabriela Gallardo, quien es vocera del Movimiento Guevarista Tierra y Libertad y parte de la Coordinación Nacional, perseguida política y presa política por el gobierno ecuatoriano. Formando parte de las nueve personas que se encuentran en un proceso de judicialización y criminalización por el proceso de lucha social sostenido desde hace unos 20 años aproximadamente.
Pregunta: ¿Bajo qué cargo los están acusando a ti y tus compañeres?
Respuesta: el cargo que nos imputan es el de trata de personas con fines de reclutamiento para conformación de grupos armados y organización delictiva. Un poco para aclarar el panorama, ustedes saben que los luchadores sociales se nos acusa de crímenes comunes, con el objetivo no solo de judicializarnos, sino que también de deslegitimar los procesos de lucha social. Entonces, un poco mencionar que la persona que nos acusa directamente es el fiscal general de la nación subrogante, quién está a cargo de nuestro proceso, a través de una criminalización absolutamente ilegal y arbitraria, una investigación que tiene muchas características de espionaje y que se ha realizado de manera oculta, donde los procesados y las procesadas no hemos sido en ningún momento informados. En un año de investigación, 5 meses de privación de libertad no han encontrado realmente ningún elemento de convicción y ninguna prueba que justifique esta persecución, y que justifique el apresamiento y la criminalización de ninguno de los nueve compañeros y compañeras que nos encontramos actualmente en este proceso.
Pero, además, es un proceso no solo de criminalización contra los nueve, sino que de persecución a nuestra organización. Varios de nuestros compañeros durante mucho tiempo han sido víctima de hostigamiento, de persecución, de diferentes formas de amedrentamiento. Nuestra organización misma desde el paro que hubo en 2019, en octubre, ya a recibido amedrentamiento. E incluso medios de comunicación, en enero del 2020, el que hasta hace poco era Ministro del Interior hizo unas declaraciones en dónde mencionaba que a los guevaristas tienen que exterminarnos, y desde ahí comenzó un proceso de hostigamiento y persecución. Terminó con la privación de libertad de los nueve el 19 de mayo de este año, es decir, hace poco más de 5 meses.
Pregunta: ¿Esos 9 compañeros están todos encarcelados? ¿Hay alguno que se le haya dado alguna medida preventiva? ¿Han seguido ingresando a la cárcel? ¿Cómo es en término de quiénes están adentro? ¿Quiénes están afuera? ¿Quiénes han logrado salir? ¿Quiénes han regresado?
Respuesta: el 19 de mayo, como te digo, se hicieron unos allanamientos simultáneos sumamente violentos, ingresaron a los domicilios y en ese momento nos arrestaron a ocho personas. Un compañero más en el momento del allanamiento no se encontraba en su domicilio, porque fueron simultáneos, a las 5:45 de la mañana, entonces a él no lo detuvieron. Luego de esto, hacen la audiencia de formulación de cargos donde nos mantienen incomunicados durante 7 días. Totalmente incomunicados de nuestros abogados, familias, sin acceso a ningún producto de higiene, a cambios de ropa, en unos calabozos que no contaban con colchonetas, camas, con agua, con absolutamente nada. Después de estos 7 días de apresamiento nos trasladan a varias cárceles. En el caso de los hombres a la Cárcel del Inca, que es aquí en la ciudad de Quito (a los seis compañeros varones) y a las dos mujeres nos llevan a la Cárcel Regional de Máxima Seguridad de Latacunga, qué es en otra ciudad, es decir, alejada también de la posibilidad de una visita más continua, más cercana de nuestras familias, de nuestros abogados. Y un poco tomando en cuenta que en Ecuador existe una crisis penitenciaría super compleja, donde en los últimos dos años han habido más de 400 asesinatos de personas privadas de libertad. Unas masacres terribles, con decapitamiento, desmembramiento, un poco para entender cómo funciona la rehabilitación, entre comillas rehabilitación social del país. En estas condiciones nosotros fuimos trasladados a la cárcel, inicialmente 90 días de instrucción fiscal, como una prisión preventiva. En ese momento nuestros abogados obviamente presentaron documentación de arraigo, justificación de que no éramos personas peligrosas, de que teníamos trabajo, que teníamos hijos y que, en el caso concreto del compañero Alexis y mío, tenemos enfermedades catastróficas y no nos podían llevar a un centro de privación de libertad tomando en cuenta estas enfermedades. Sin embargo, se hizo caso omiso y estuvimos apresados desde más o menos el 19 de mayo. A los 3 meses logramos, a través de los abogados, Habeas Corpus, en mi caso porque yo tengo un tumor cerebral, entonces, el Habeas Corpus me concedió un arresto domiciliario. Yo me encuentro en arresto domiciliario con una vigilancia policial las 24 horas al día. Una serie de medidas también de hostigamiento que tienen que ver con tomar fotografía, hacerme levantar en las madrugadas para tomarme fotografías, impedirme en varias ocasiones las visitas al médico, a pesar de que necesito unas revisiones periódicas.
La semana que yo salgo, que es el 21 de agosto, le conceden el Habeas Corpus también a Alexis, que tiene una enfermedad que se llama Síndrome de Marfan, que es una enfermedad degenerativa muy grave, una enfermedad huérfana. Y un poquito después, a través de la apelación a la prisión preventiva, también se la conceden a Ernesto. Sin embargo, cuando se la conceden a Ernesto no es Habeas Corpus, sino una apelación. Al poco tiempo también vinculan a otro compañero, Cristian, que es quién no estaba en el momento de la primera detención. Es decir, hoy por hoy, somos nueve procesados. De los nueve, cinco se encuentran en la cárcel todavía, cuatro en la cárcel del Inca, una compañera en en Latacunga y los otros cuatro nos encontramos con medidas sustitutivas. En mi caso, arresto domiciliario. Hay dos compañeros que se presentan periódicamente a firmar en fiscalía y un compañero que cuenta con un grillete electrónico, Ernesto. Además, cada uno con medida diferente, todas raras. Bueno, al menos nos encontramos en una relativa libertad en comparación a los compañeros que se encuentran todavía detenidos en estas condiciones violentas y tan inseguras que existen en las cárceles de Ecuador, y que no solo están marcadas por la violencia, sino también por unas condiciones de vida terrible. Por ejemplo, la cárcel de Latacunga está invadida de ratas, no hay agua potable, no hay luz eléctrica (más que unas horas al día) no hay servicios de salud, hay un médico que atiende una vez por semana a 600 mujeres. Son cosas como esas. Además, cárceles que están lideradas por bandas, donde la violencia es un pan de cada día. En este proceso están insertos en este momento nuestros compañeros. El sábado anterior hubieron dos muertos en la Cárcel del Inca, donde están los varones, para tener una idea de cuál es el nivel de riesgo que corren también en este momento.
Pregunta: Gabriela quería preguntarte ¿por qué el estado ecuatoriano les está reprimiendo a ustedes en particular?
Respuesta: Yo creo que es necesario ahí hacer un cuento histórico, que ya comencé contándotelo hace un poquitico. Pero, a partir del paro de octubre de 2019… Nosotros tenemos ya como 20 años como organización, en el último año hemos tenido un repunte mucho más importante, en los cinco o seis años últimos. Hemos logrado un desarrollo más sostenido de trabajo con barrios, con comunidades. Y, en 2019 cuando fue el Paro Nacional, nosotros participamos como muchas otras organizaciones. Participamos tanto desde la conformación de brigadas médicas, desde las cocinas comunitarias, apoyo y cuidado de guaguas, también participamos de la lucha social como tantas otras organizaciones. A partir de ahí, ya hubo una primera persecución por parte de quién era ahí la Ministra María Paula Romo, quién mencionó en su momento que el Movimiento Guevarista había participado en el incendio de un edificio de la Contraloría General del Estado. A pesar de eso, de los 27 procesados que hubieron, ninguno era miembro del Movimiento Guevarista y pensamos que ahí se había acabado la cosa. Sin embargo, unos meses después, en enero, es nombrado Patricio Carrillo Comandante General de Policía y en ese momento él comienza un proceso de hostigamiento y persecución contra nosotros desde ese entonces. Comenzó con estás declaraciones donde mencionaba que tenía que exterminarnos, pero además continuó durante 2 años en una persecución dónde cada vez que viajábamos a un barrio, una comunidad para hacer el trabajo político, para una capacitación o cualquier actividad, nos paraban y habían retenes que nos revisaban el cuerpo, nos revisaban el vehículo y un montón de situaciones similares se convirtieron cada vez más repetitivas. Sin embargo, más o menos en mayo del año pasado, nosotros ya hicimos una rueda de prensa porque eso se convirtió en un hostigamiento ya mucho más extremo. Hicimos una denuncia, una rueda de prensa dónde responsabilizamos al estado por cualquier cosa que nos pueda pasar. Y nosotros pensamos que eso, de alguna forma, iba a frenar el hostigamiento, sin embargo no sucedió así al punto que continuó cada vez peor. Incluso, unos compañeros recibieron ciertas amenazas por parte de efectivos de la policía en el momento de estos supuestos controles, que coincidían donde siempre nos encontrábamos nosotros. Entonces, eran como ‘bueno, dejen de hacer lo que hacemos y les dejamos de perseguir’ y cosas así, a pesar que eran controles rutinarios que le hacían a todo el mundo.
Sin embargo, ya más o menos para mayo, nosotros también hicimos nuestro congreso nacional. Hicimos un comunicado en el que asumimos la necesidad de constituirnos como un partido de izquierda revolucionaria, con otras características organizativas mucho más potentes y eso coincidió con el anuncio del paro nacional que se dio en junio de este año. ¿Qué implica eso? Nosotros consideramos que el gobierno lo que hizo fue utilizarnos de una forma como escarmiento para todas las organizaciones que en ese momento se encontraban formando los procesos de lucha, de lucha popular para el paro nacional. Es decir, fue como aprovechar esta persecución, el apresarnos a todos y mandar una advertencia, una especie de mensaje a todas aquellas organizaciones que estuvieran este proceso organizativo para avanzar al paro nacional, que obviamente tuvo una connotación super fuerte este año y una represión super violenta, y nosotros sentimos que por ahí va por ahí la causa: primero el proceso de crecimiento que teníamos en los últimos años, el haber hecho nuestro congreso que de alguna forma mostraba nuestra fuerza, y finalmente, el paro nacional, el anuncio del paro nacional, que hizo que nos usen de una forma de escarmiento para varias otras organizaciones de izquierda revolucionaria que se encontraban en la participación de estas actividades del paro.
Básicamente el estado ya les estaba considerando a ustedes como una amenaza política.
Así es.
Pregunta: Y esto ya es una trayectoria de represión selectiva que se va agudizando en qué la prisión política es un hito, pero realmente es una trayectoria, por lo que me cuentas, bastante larga qué viene producto del gran trabajo que están haciendo. Tenía una última pregunta, ¿podrías explicarme por qué creen ustedes que existe prisión política? ¿Dónde está el origen, más allá de su situación?
Primero lo que te comenté, todo este proceso persecución y hostigamiento está vinculado a nuestra actividad política, luego sistemáticamente en los últimos dos años han habido varias declaraciones de parte de los ministros de turno dónde nos mencionan. En octubre del año pasado se hizo una marcha y la ministra en ese momento habló del Movimiento Guevarista y empezó a construir este discurso del enemigo interno. Y nosotros como cara de ese enemigo interno, bajo la necesidad supuestamente de reforzar las fuerzas represivas, tanto ejército como policía. Y, obviamente, nos utilizaba como argumento del enemigo interno para poder invertir y reforzar estos aparatos represivos, que obviamente vemos que no tienen ningún objetivo de seguridad, porque es de conocimiento público cual es la situación actual del país, dónde han habido en los últimos días alrededor de 8 atentados con explosivos, amenazas de bandas de narcotráfico y cosas por el estilo. Lo propio ocurrió con el nuevo ministro Carrillo durante el paro, cualquier cosa que pasará en el Ecuador era como: ‘se quema un patrullero, fueron los guevaristas’, cualquier cosa que pasará eran los guevaristas. Luego además es un proceso, hay una característica un poco particular de espionaje contra nosotros, que desde agosto del año pasado comienza una investigación oculta, que con la legislación del Ecuador debía ser informado a nosotros como procesados, a menos que haya un dictamen de hacer una investigación reservada y eso tiene que ser emitido por un juez. El fiscal, en agosto de 2019, solicita a cuatro jueces distintos que autoricen una investigación reservada en nuestra contra, sin embargo los jueces le niegan. A pesar de eso se hace una investigación oculta con características más bien de espionaje contra nosotros, es decir, vulnera desde ese momento nuestro derecho a la legítima defensa, que es un derecho constitucional. Luego de eso se hace todo un montaje mediático a través de los grandes medios de comunicación, en donde, a pesar de que aquí no es legal, se muestran nuestras caras, nuestros nombres completos, incluidos nuestros números de cédulas y comienzan a generar toda una historia de la guerrilla en el Ecuador, de todo el impacto de la captura nuestra a nivel del país y del trabajo que estaba haciendo el estado entorno garantizar la seguridad y atentar contra este enemigo interno.
Tengo una duda, tú mencionaste entonces que a ustedes los están usando como chivo expiatorio para crear un enemigo interno.
Exactamente.
Preguntas: Y todo un dispositivo para crear la ideología de subjetividad en torno a eso. ¿ Por qué existe esa necesidad de enemigo interno al interior del país? ¿Por qué el estado recurre a esa estrategia?
En el Ecuador actualmente existe una crisis de la institucionalidad súper fuerte que tiene que ver con un nivel de corrupción de las fuerzas represivas, tanto de la Policía Nacional. En los últimos 6 u 8 meses se han encontrado declaraciones de narcos generales, de policías de alto rango involucrados en asesinatos. Hace poco, hace un mes y medio, hubo un asesinato de una mujer al interior de la Escuela Superior de Policía, un femicidio que fue encubierto por toda la cúpula de la Escuela Superior de Policía. Policías involucrados en asaltos, en tráfico de armas… bueno, un montón de situaciones, y eso ha generado una crisis de institucionalidad, no solo de la policía, sino del aparato de justicia como tal. Y también del presidente de la República, pensemos que en el Ecuador hoy por hoy, tiene una aceptación de apenas el 17% el presidente. Y ni hablar de toda la institucionalidad que ha perdido toda credibilidad. Entonces, lo que hacen es utilizarnos para fortalecer esta imagen de ‘estamos haciendo cosas por la seguridad’, de ahí este enemigo interno, y ‘nosotros estamos trabajando, y es este enemigo interno el pretende desestabilizar la institucionalidad del Ecuador’. Y ese ha sido un discurso que se ha mantenido a través de los medios de comunicación y por varios funcionarios públicos: ministros, por el mismo presidente durante los últimos años y más aún a partir de la detención nuestra. Entonces, la construcción de este enemigo interno a justificar la inoperancia de un estado como desestabilizadores del gobierno, y para justificar el fortalecer las Fuerzas Armadas y las fuerzas represivas, tanto a nivel económico y armamentístico.
Bueno hasta acá llega la entrevista, Gabriela. Muchas gracias por participar, por explicarnos la situación de todes les compañeres. Mucho aguante para ti y para todos los que están en prisión. La lucha sigue e internacionalmente tenemos que seguir apoyándonos.
Muchas gracias, Francisco, un abrazo grande.